Carlos A. Acosta-Olivo, Servicio de Ortopedia y Traumatología, Hospital Universitario Dr. José Eleuterio González, Universidad Autónoma de Nuevo León, Monterrey, N.L., México
La infección periprotésica de hombro (IPH) se reconoce como una de las complicaciones más complejas, caracterizada por una microbiota distintiva, predominantemente Cutibacterium acnes, y una presentación clínica frecuentemente indolente. El sexo masculino constituye un factor de riesgo independiente, asociado a una mayor densidad de folículos pilosebáceos y, en consecuencia, a una colonización dérmica más profunda. Las estrategias preventivas incluyen protocolos específicos de preparación cutánea, destacando el uso de peróxido de hidrógeno, así como la optimización preoperatoria del paciente. En este contexto, la administración de corticosteroides intraarticulares en los 90 días previos a la artroplastia se asocia con un mayor riesgo infeccioso, por lo que se recomienda un intervalo de seguridad mínimo de tres meses. La profilaxis antibiótica de primera línea es la cefazolina, ajustada al peso corporal y administrada en el periodo preincisional; la vancomicina se reserva para casos de resistencia bacteriana o alergia a betalactámicos. El abordaje diagnóstico requiere métodos de alta sensibilidad para microorganismos de baja virulencia. Se priorizan los cultivos obtenidos mediante biopsia artroscópica con incubación prolongada, complementados por técnicas moleculares. Se identifica la gammagrafía con leucocitos marcados, en combinación con la gammagrafía de médula ósea, como la técnica de medicina nuclear con mayor precisión diagnóstica para la detección de procesos infecciosos periprotésicos. La aspiración articular preoperatoria continúa siendo un pilar fundamental en la evaluación clínica.
Palabras clave: Hombro. Infección. Profilaxis. Abordaje articular.